¿A quién le gusta hacer el cambio de armario? Tal vez haya momentos en los que sí disfrutes, cuando encuentras esa camiseta que tanto te gustaba y que no te acordabas que existía, por ejemplo. Pero en general, poner orden a algo, excepto para aquellos que tienen un poquito de obsesión por ello, puede ser un poco pesado.
Con el cambio de estación llega también el cambio de armario. Si solo pensarlo se te ponen los pelos de punta, no te agobies. Sigue nuestros consejos y podrás hacerlo poco a poco y antes de que te des cuenta, ¡habrás acabado!
Para tener una buena imagen y vestirte con facilidad cada mañana es imprescindible hacer el cambio de armario dos veces al año, aunque lo ideal sería hacerlo cuatro, con cada cambio de estación, porque la ropa de primavera no es la misma que usas para ir a la playa o la piscina.

Sacar la ropa de invierno y limpiar bien el armario
Saca toda la ropa del armario y déjala sobre la cama, doblada, para que veas la cantidad de ropa que tienes y te des cuenta de lo que no te has puesto y que sólo ocupa espacio.
No hagas pilas de ropa amontonada. Debes revisarla y separarla en 3 categorías: la que puedes donar/vender (porque no te la pones o ya no te queda bien), la que hay que tirar (porque está vieja o muy usada) y la que vas a mantener (porque seguro, seguro te vas a poner el próximo año).
Una vez tengas el armario y los cajones vacíos, aprovecha para limpiar a fondo el armario, las baldas, los cajones y las perchas. Y para que huela súper bien, cuelga bolsitas de flores secas naturales, ramas de canela o vainilla.
Dejar dentro lo “intemporal”
Hay piezas que son básicas y que nos ponemos tanto en invierno como en verano como por ejemplo, camisetas de manga corta, leggings, vaqueros, pañuelos… Normalmente ocupan poco en el armario, así que tenerlos siempre a mano te ahorrará tener que guardarlos. Si estas prendas las tienes a mano y están ordenadas también te será más fácil vestirte por las mañanas.
Usa cajones tipo cesta para guardar los pañuelos, o separadores de cajón para tenerlos a la vista. Los vaqueros colgados en perchas para pantalones y las camisetas y leggings doblados en vertical para ubicarlos fácilmente de un vistazo.

Lavar antes de guardar
La ropa que vamos a guardar de la temporada que dejamos atrás hay que lavarla o llevarla a la tintorería antes de meterla de nuevo en el armario, porque así dura más y evitamos que las manchas se fijen. También es mejor plancharla, porque de esta forma no amarillea ni se estropea. Los trajes y abrigos los guardaremos en fundas para que no cojan polvo ni se arruguen.
Éste es buen momento para repasar botones, cremalleras y bajos de faldas y pantalones. ¿Y qué hacemos con los zapatos de invierno? Pues debemos limpiarlos bien, incluidas las suelas (para que no suelten polvo ni restos de arena) y darles betún y pasarles la gamuza.
¡Vamos a ordenarla!
Es mejor guardarla por tipo de ropa (camisetas, jerséis, pijamas,…), por colores si hay una gran cantidad de prendas y por frecuencia de uso de las mismas. Lo ideal es colocar todas las camisas juntas y por orden, dividiendo las blancas, las negras y las de color. Así sucesivamente colocaríamos los pantalones, faldas, vestidos, etc. De esta forma tendremos una idea clara de las prendas con las que contamos cada temporada.

Y ahora, a almacenarla
Las fundas son perfectas para que abrigos o trajes no se llenen de polvo. Las de plástico y con cremallera resultan más prácticas. La ropa de cama y los jerséis de lana, que abultan más los puedes guardar en bolsas de vacío, que tienen capacidad y apenas ocupan. Reserva la zona del maletero (parte superior del armario) para guardar la ropa de cama y los jerséis más gruesos.
Para almacenar camisas, camisetas y zapatos, usa cajas transparentes o con ventanilla, para ver el contenido rápidamente. También puedes poner etiquetas identificativas. Ideal que las cajas tengan asas y sean de un tamaño fácil de mover.

Para finalizar, ¡a llenar el armario otra vez!
Antes de llenar el armario de nuevo, te sugerimos que airees la ropa de la nueva temporada para que no huela a cerrado. Déjala sobre la cama, ordenándola por categorías (camisetas, camisas, pantalones, faldas. Así te será más fácil guardarlas y podrás calcular el espacio que necesitas.
Lo que esté arrugado, sepáralo para plancharlo después. Y antes de empezar a colgar, comprueba que tienes todas las perchas que necesitas.
Sitúa la ropa que más usas al alcance de tu mano. Aunque a muchos y muchas nos encante ir de compras, cuando toca un cambio de ropa “el primer sitio donde hay que ir de compras es a nuestro propio armario”.

Algunos consejos extras
Ahora es el momento de arreglar tiradores y bisagras si están flojos, fijar la trasera si está un poco suelta, atornillar las guías o cambiar la barra si ésta está abombada. O bien comprar un armario nuevo que se adapte a tus necesidades
Súper importante, hay que afrontar el cambio de armario como una tarde dedicada a ti, algo divertido y que va a reportarte enormes ventajas. Ponte música, tu bebida favorita y… ¡a ordenar!
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