Actualmente, los atrapasueños son una buena idea a la hora de decorar, tanto dormitorios como cualquier estancia de tu hogar. Los podemos encontrar en multitud de objetos, en cuadros, en vinilos, pintados directamente en la pared; en solitario o juntando varios formando cabeceros espectaculares que crearan un ambiente relajante e ideal para un perfecto descanso.

La creencia en los atrapasueños se ha extendido durante los últimos años, aunque para la mayoría de nosotros, su leyenda es totalmente desconocida y los usamos como simples objetos.
Los atrapasueños son amuletos hechos a mano, cuya base es un aro que tradicionalmente se fabricaba con madera de sauce y representaba el movimiento del sol y la luna en la esfera celeste; con una red o malla en su interior, que representan los sueños e ilusiones; y decorado con diversos objetos, generalmente plumas. Su función consiste en filtrar los sueños dejando pasar sólo lo positivo.
Son originarios de la nación nativa norteamericana de Ojibwa. Los Ojibwa construían los atrapasueños atando hebras vegetales teñidas de rojo en el interior de una argolla circular o con forma de lágrima de madera, simulando una tela de araña. Se colgaban sobre la cama de los niños y era usado como hechizo para proteger de las pesadillas y de las visiones malignas. Creían que los atrapasueños filtraban los sueños, de forma que los sueños bonitos pasaban por el centro hacia la persona que dormía mientras que los malos eran capturados por la malla y se desvanecían con el primer rayo de luz del amanecer. La luz del día es la única que lo puede limpiar.
La palabra atrapasueños, proviene del inglés “dreamcatcher”. No obstante, en la lengua de los Ojibwa, se llama “Asabikeshiinh”, que significa araña; aunque también se le conoce como “Bawaajige nagwaagan” o cepo de los sueños.
Según la leyenda había una mujer araña llamada Asibikaashi que cuidaba a la gente de la tierra. Velaba por toda criatura, inclinándose sobre sus cunas y camas mientras tejía una fina, delicada y fuerte telaraña que atrapaba todo lo malo entre sus hilos y lo desvanecía con los primeros rayos de sol.

Cuando su pueblo se dispersó por América del Norte, resultaba muy complicado cuidar de todos los niños, por lo que las madres y abuelas tuvieron que comenzar a tejer redes con propiedades mágicas que atraparan los malos sueños y las pesadillas, para proteger a los niños.
Los atrapasueños comenzaron a ser comercializados por los Ojibwa en la década de los 60, siendo criticados por las demás tribus por profanar de alguna manera su significado, al fabricarse y venderse sin atender a su sentido mágico, convirtiéndose en un mero adorno.

Existen varias versiones de su funcionamiento para los indios Ojibwa, los sueños pasan por la red filtrando y deslizando los buenos sueños a través de las plumas hasta que llegan a nosotros. Los malos sueños, sin embargo, son atrapados en el tejido y mueren al alba, en cambio; otros piensan que las pesadillas pasan por la red mientras que los sueños quedan atrapados en los hilos y se deslizan por las plumas hasta la persona mientras duerme.
No importa la versión que elijas sobre su funcionamiento, en todas ellas, lo malo se destruye y lo bueno se queda.
Hay personas que entienden la palabra sueños como aspiraciones, deseos o anhelos. Por lo que la magia de los atrapasueños nos ayudará a conseguir todo aquello que nos propongamos.
No podemos garantizar que funcionen y que los atrapasueños destruyan los malos sueños, las malas energías o nos ayuden a conseguir todo lo que queramos, pero todos preferimos tener un amuleto de nuestro lado, por si acaso. Y qué mejor que un atrapasueños que suelen ser bastante decorativos y dotan a nuestras estancias de un ambiente puro y relajado.
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